viernes, 12 de junio de 2009


Lo dicho, dicho está. Creo que a esta altura de tu vida deberías darte cuenta como son las cosas realmente. Ya llegué a un punto en el cual estoy cansada de ir contra la corriente, de escuchar una y otra vez la misma lastimosa mentira. Que me vallas por atrás sabiendo que tarde o temprano me voy a enterar de como fue todo realmente, ya sea por A, por B o por C, lo voy a saber. No tenés moral y a veces tu sentido de la persepción falla de una manera que ni vos te imaginás. Lo que más me molesta de esta situación es que uses todo lo que yo digo y pongas palabras en mis boca que jamás pronuncié, de hecho las dijiste vos, pero me culpaste a mi de todas las cosas malas que estuviste diciendo. Te lavaste las manos. Mentiste. Me traicionaste. Me enferma tu falta de originalidad a la hora de argumentar tus metidas de pata, usas frases que siempre caen por defaul, y no creo que valla a soportar más esta situación. Puedo sonar exagerada, pero ya vengo acumulando esto hace varios años, y ya llega un punto en el que me harto de tu circo barato. Me cansé de escucharte mientras te justificas y evadís darme la respuesta que yo busco, que no me lo digas en la cara, que no tengas autocrítica. Durante estos últimos años te molestó la reacción que tuvo una persona hacia vos, en contexto diferente claro está, pero al fin y al cabo tu actitud está siendo la misma. Te importa muy poco lo que me pueda pasar a mí, ya que vos salís con un aire de triunfo ante todo esto, pero yo me las tengo que arreglar y solucionar el problema en el que me metíste. Me dejaste mal enfrente de mis afectos, y por más que me duela en el alma, perdí la confianza que te tenía. Me culpaste a mi de todas esas cosas que estuviste diciendo, y no perdíste la opurtunidad de decírselo a la primera persona que se te cruzó. Lo peor de todo es que me enteré última. Yo no me daba cuenta de la situación porque nadie se atrevía a decirme que era lo que estába pasando. Preferían evitarme, o incluso peor, ignorarme. Y ante todo esto me termino enterando por la persona que menos me hubiera imaginado que me lo iba a decir, mientras que tendrías que haber venido vos a decírme que era lo que pasaba. No me siento en la posición en la cual tengo que pedirte perdón, pero sé que vos tampoco lo vas a hacer, ya te conozco, y ya sé como sos. Así que basta. Ya me cansé y a esta altura del año no me quiero pelear y menos que ahora solucioné los problemas que me trajiste. Lo único que te pido es que dejes esa actitud arrogante y resentida, y que por una vez en tu vida mires a tu alrededor y te des cuenta que no solo me lastimás a mí. Sino que también lastimás al resto. Por eso digo basta, puede sonar difícil pero si ponés un poco de empeño propio y reflexionás, al final vas a ver que todo es más fácil de lo que vos pensás.


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