domingo, 14 de junio de 2009



Cuando tenía ocho años vi una película muy vieja de amor y ahí empecé a soñar. Soñaba que algún día iba a conocer a alguien tan lindo como el actor, con esa sonrisa, y que me iba a besar con esa canción de fondo.
Pero tenía un problema, yo no era linda como la rubia de la película. Entonces, sabiendo que no iba a poder cumplir este sueño, seguí soñando.
Pero yo sé, sé que no soy linda como la chica rubia, sé que el chico de la sonrisa linda nunca se fijaría en mí. Sé que nunca nos vamos a besar con esa canción de fondo.
¿Y si algún día el sueño se hace realidad? ¿Y si alguna vez el chico de la sonrisa linda también sueña con besarme con esa canción de fondo?
El problema no es si lo amo o no lo amo, el problema es por qué nadie me ama a mí.
¿Por qué a mí no me puede pasar eso? ¿Por qué yo no puedo tener un novio con esa sonrisa? ¿Por qué nadie me besa con una canción de amor de fondo? Yo sé por qué. Porque no soy linda, porque no soy como las chicas de las que se enamora un galán. Porque no soy sexy, porque tengo feo pelo, ¿Vos viste como es mi pelo? Nunca te gustaría alguien con mi pelo, y además tengo anteojos, y a parte soy re torpe, y no soy canchera.
Por ahí si me dejan hablar un rato soy interesante, pero linda no, ya sé que no.
Las chicas tienen dudas, no saben si el chico que les gusta gustará o no de ellas, yo no tengo dudas, yo sé que no les gusto, nadie se muere de ganas de partirme la boca de un beso ¿Y por qué?
Una mentira, eso es el amor, una mentira con mucho marketing. Porque desde chiquitas nos hacen ver películas, cuentos, historias de amor, nos hacen creer que el príncipe azul tiene ojos celestes, existe ¿y sabes qué? Sí que existe, pero nunca se fijan en chicas como yo. 132 veces vi esta película. De chiquita siempre soñaba con que algún día me pase eso. Pero el amor que te muestran ahí no existe. La vida es una porquería. Nadie ama de verdad, nadie ve ni escucha a nadie de verdad.
Nos disfrazamos, armamos personajes y vivimos amores de película copiando todo lo que veíamos de chiquitos.
Para que sepas , sigo llorando con películas románticas y sigo soñando con el príncipe azul, con quien comer un chocolate al lado de un hogar a leñas y que me bese con una canción de amor de fondo.

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